El principito

principito

El principito

“Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo un motivo importante para ello: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otro motivo, además: esta persona mayor puede entenderlo todo, hasta los libros para niños. Tengo aún un tercer motivo: esta persona mayor vive en Francia, donde padece hambre y frío. Tiene mucha necesidad de ser consolado. Si todos estos motivos no son suficientes, quiero, entonces, dedicar este libro al niño que una vez fue esa persona mayor. Todas las personas mayores han sido primero niños. (Pero pocos lo recuerdan).” (Antoine de Saint-Exupery)

El Principito (en francés: Le Petit Prince) es una novela corta y la obra más famosa del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry. Incluido entre los mejores libros del siglo XX en Francia, El Principito se ha convertido en el libro en francés más leído y más traducido, cuenta con traducciones a más de doscientos cincuenta idiomas y dialectos, incluyendo al sistema de lectura braille. La obra también se ha convertido en uno de los libros más vendidos de todos los tiempos, puesto que ha logrado vender más de 140 millones de copias en todo el mundo.

Saint-Exupéry, ganador de varios de los premios literarios más importantes de Francia y piloto militar al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, escribió e ilustró el manuscrito mientras se encontraba exiliado en los Estados Unidos luego de la Batalla de Francia. Ahí tenía la misión personal de persuadir al gobierno de dicho país para que le declarara la guerra a la Alemania nazi. En medio de una crisis personal y con la salud cada vez más deteriorada, produjo en su exilio casi la mitad de los escritos por los que sería recordado; entre ellos, El Principito. En relatos autobiográficos previos, se relatan sus experiencias como aviador en el desierto del Sahara y se cree que esas mismas experiencias le sirvieron como elementos para el argumento de esta novela.

Desde su primera publicación, la novela ha dado lugar a diversas adaptaciones a lo largo del tiempo, entre las que se incluyen grabaciones de audio, obras de teatro, ballets, filmaciones, ópera e incluso una serie animada y un anime, además para el otoño de este año (2015), está previsto se estrene una película animada y en tercera dimensión de esta obra. En el tráiler que ha salido hasta el momento para promocionar el filme, destaca la interpretación de la cantante británica Lily Allen de la canción Somewhere only we know.  (originalmente interpretada por la agrupación Keane, para su álbum Hopes and Fears, del 2004)

El Principito es uno de esos libros mal llamados infantiles, que están destinados para todo lector, sin importar su edad. Incluso, desde mi punto de vista personal, creo que esta obra se aprecia más durante la adolescencia, llegando a su punto más álgido en la adultez, que en la niñez donde resulta ser lectura obligada en muchos colegios, muchas veces la lectura obligada de un libro resulta ser el comienzo de la no-lectura; y sucede entonces algo que no debería ocurrir: se lee este libro a los 10 años y después nunca más, a pesar de que este libro gracias a su lenguaje sencillo y su corta extensión este claramente destinado a ser leído muchas veces en la vida. Y es aquí donde entra en juego la magia y lo extraordinario del libro: cada vez que se lee y se reflexiona aprendemos cosas nuevas.

El Principito desde su dedicatoria plantea como temática principal la pugna entre la niñez y la adultez. Cuando se es mayor y se lee este libro es imposible no añorar esa época lejana donde éramos felices con pequeñas cosas e inocentes ante la vida. Nos damos cuenta que, a medida que crecemos, inexorablemente nos volvemos incapaces de ver más allá de lo limitada que se vuelve nuestra visión de las cosas, y así, un dibujo que lo que realmente representa es una boa digiriendo un elefante, para los adultos es sólo un simple sombrero.

 

Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba “Historias vividas”, una magnífica lámina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera. Esta es la copia del dibujo.

En el libro se afirmaba: “La serpiente boa se traga su presa entera, sin masticarla. Luego ya no puede moverse y duerme durante los seis meses que dura su digestión”.

Reflexioné mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi vez logré trazar con un lápiz de colores mi primer dibujo. Mi dibujo número 1 era de esta manera:

Enseñé mi obra de arte a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les daba miedo.

-¿Por qué habría de asustar un sombrero? – me respondieron.

 

Nacho,  así, a secas, pianista español, mejor conocido como Bosques en mi mente, editó en 2011 su materialInocencia, álbum completamente dedicado a la obra de Saint-Exupéry. El primer tema de este disco es, precisamente: Es un sombrero.

El Principito, nos habla incluso como se abandonan los sueños en la medida que se crece y lo único que se vuelve importante son la ciencia y los números, ya no vale la pena dibujar, sino, que debemos esforzarnos por ser los mejores en la aritmética, la gramática o la geografía, como si de eso dependiera la vida; como si eso, fuera vivir de verdad.

Mylene Farmer, cantante, compositora, actriz y autora francesa nacida en Canadá, lanzó en 1999 su disco titulado  Innamoramento, en el que se incluye el tema Dessine-moi un mouton (dibújame un cordero), petición que le hace El Principito al Aviador.

La primer noche me dormí entonces sobre la arena, a mil millas de cualquier lugar habitado. Estaba realmente más aislado que un náufrago sobre una balsa en medio del océano. Se imaginan entonces mi sorpresa, al amanecer, cuando una extraña vocecita me despertó. Decía:

– Por favor… dibújame un cordero !

– Eh!

– Dibújame un cordero…

Me paré de un salto, como si hubiera sido alcanzado por un rayo. Me froté bien los ojos. Miré bien. Y vi un extraordinario hombrecito que me examinaba con seriedad. He aquí el mejor retrato que pude luego hacer de él. Pero mi dibujo, sin duda, es mucho menos encantador que el modelo. No es mi culpa. Había sido desalentado en mi carrera de pintor por las personas mayores, a la edad de seis años, y no había aprendido a dibujar más que las boas cerradas y las boas abiertas.

Miré entonces esta aparición con los ojos bien abiertos por la sorpresa. No olviden que me encontraba a mil millas de cualquier lugar habitado. Sin embargo mi hombrecito no me parecía ni perdido, ni muerto de cansancio, ni muerto de hambre, ni muerto de sed, ni muerto de miedo. No tenía para nada el aspecto de un niño perdido en medio del desierto, a mil millas de cualquier lugar habitado. Cuando logré finalmente hablar, le dije:

– Pero… qué haces acá ?

Y entonces me repitió, muy dulcemente, como una cosa muy seria:

– Por favor… dibújame un cordero…

Cuando el misterio es demasiado impresionante, no es posible desobedecer. Por absurdo que me pareciese a mil millas de todos los lugares habitados y en peligro de muerte, saqué de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma. Pero entonces recordé que había estudiado sobre todo geografía, historia, matemática y gramática y le dije al hombrecito (con un poco de mal humor) que no sabía dibujar. Me respondió:

– No importa. Dibújame un cordero.

Como yo nunca había dibujado un cordero, rehice para él uno de los dos únicos dibujos que sabía: el de la boa cerrada. Y quedé estupefacto al escuchar al hombrecito responderme:

– No! No! No quiero un elefante dentro de una boa. Una boa es muy peligrosa, y un elefante es muy voluminoso. En casa es todo pequeño. Necesito un cordero. Dibújame un cordero.

Entonces dibujé.

Miró con atención, y luego:

– No! Este ya está muy enfermo. Hazme otro.

Yo dibujé:

Mi amigo sonrió amablemente, con indulgencia:

– Fíjate bien… no es un cordero, es un carnero. Tiene cuernos…

Rehice entonces nuevamente mi dibujo:

Pero fue rechazado, como los anteriores:

– Este es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho tiempo.

Entonces, colmada la paciencia, como tenía apuro en comenzar a desarmar mi motor garabateé este dibujo.

Y le espeté:

– Esta es la caja. El cordero que quieres está adentro.

Pero me sorprendí mucho al ver que se iluminaba el rostro de mi joven juez:

– Es exactamente así que lo quería ! Crees que este cordero necesite mucha hierba ?

– Por qué ?

– Porque en casa es todo pequeño…

– Seguramente le alcanzará. Te di un cordero bien pequeño.

Inclinó la cabeza hacia el dibujo:

– No tan pequeño… Mira! Se durmió…

Y fue así como conocí al principito.

Dibújame un cordero,  es  además el segundo tema del ya mencionado disco Inocencia, de Bosques en mi Mente.

Una vez que el principito comienza su viaje por el universo visita diversos planetas, se encuentra con aquello que no puede comprender dada su condición pura e inocente de niño, por jemplo: la vida adulta y sus vicios que tarde o temprano se apoderan de nuestras vidas, un rey (representación del deseo de poder de los hombres) que creía reinar sobre todo sin darse cuenta que nadie le obedecía, un vanidoso, un borracho que paradójicamente debe para olvidar la vergüenza que le causa beber, un hombre que se cree dueño de las estrellas y pasa toda su vida contándolas un geógrafo y el farolero.

En 1973, Gerard Lenorman, cantautor de origen francés retoma esta historia y la convierte en canción Le petit prince, con el pasar del tiempo Lenorman, se internacionalizó, por lo que realizó regrabaciones de sus temas en otros idiomas, como el alemán y el español; El Principito, fue uno de ellos.

En la novela,  el narrador nos cuenta de donde proviene el Principito:

 ..tengo poderosas razones para creer que el planeta del cual venía el principito era el asteroide B 612. Este asteroide ha sido visto sólo una vez con el telescopio en 1909, por un astrónomo turco.  Este astrónomo hizo una gran demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó a causa de su manera de vestir. Las personas mayores son así. Felizmente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, el vestido a la europea. Entonces el astrónomo volvió a dar cuenta de su descubrimiento en 1920 y como lucía un traje muy elegante, todo el mundo aceptó su demostración.

Si les he contado de todos estos detalles sobre el asteroide B 612 y hasta les he confiado su número, es por consideración a las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?”. Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?”. Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil pesos”.

Entonces exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es!”.

En el 2008,  Selina Ren, Hebe Tian, y Ella Chen, mejor conocidas como S.H.E.; lanzaron su disco FM SHE. De este material rescatamos el tema: Planet B612¸con el cual las chicas provenientes de Taiwán hacen un homenaje a El Prinicipito.  Además también encontramos al cantautor chileno Fernando Ubiergo, quien en su disco Al Principito, realiza un homenaje a la novela de Saint-Exupery, con temas como Asteroide B-612, El cometa,  Más allá de todo, Planetas y personajes, El vals de los volcanes y Un avión en el Sahara.

En junio de 2006, salió al mercado el disco titulado Begin to hope, de la cantante Regina Spektor, en el que podemos encontrar el tema Baobabs.

En uno de los capítulos del Principito, éste y  el Piloto hablan acerca de los baobabs -tipo de árbol enorme que crece en África y en el planeta del Principito- y la necesidad de no permitir bajo ningún motivo que crezcan, a riesgo de que provoquen una verdadera catástrofe:

 Principito: Los corderos comen arbustos, ¿no es verdad?

Piloto: Sí, es verdad.

-¡Ah! ¡Qué contento estoy!

No entendí porque era tan importante que los corderos comieran arbustos. Pero el Principito añadió:

-Por lo tanto, ¿también comerán baobabs?

Hice notar al Principito que los baobabs no son arbustos, sino árboles grandes    como iglesias y que, aunque llevara consigo todo un rebaño de elefantes, ese rebaño no podría con un solo baobab.

La idea del rebaño de elefantes hizo reír al Principito:

-Habría que ponerlos uno encima de otros…

Pero advirtió con acierto:

-Antes de crecer, los baobabs empiezan por ser pequeños

Los baobabs, representan, por lo tanto, a los problemas, a las mentiras, a los pensamientos negativos y/o autodestructivos; y hay que arrancarlos de raíz antes de que nos hagan daño o dañen a las personas que nos rodean, en palabras del autor:

…y por lo tanto, semillas buenas de hierbas buenas y semillas malas de hierbas malas. Pero las semillas son invisibles. Duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le antoja despertarse. Entonces, se estira y, tímidamente al principio, crece hacia el sol una encantadora ramita inofensiva. Si se trata de una ramita de rábano o de rosal, se le puede dejar crecer como quiera. Pero si se trata de una planta mala, hay que arrancar la planta en cuanto se la pueda reconocer.

Una de las partes más conmovedores de esta novela, es cuando el Principito se encuentra con el Zorro, pues es este quien hace ver al Principito la esencia, pero también las dificultades y costos de la amistad.

El Principito descubre desilusionado al llegar a la tierra que existen cientos de rosas aparentemente iguales a la suya y se tiende a llorar. Nos encontramos en presencia de la pérdida del idealismo infantil.

Pero conocer al Zorro lo hace volver a ser feliz. El Zorro le dice que no puede jugar con él porque no está domesticado. ¿Qué significa domesticar? pregunta el Principito – Es crear lazos- responde el Zorro. Y estamos frente a un hábito olvidado en nuestros tiempos donde las relaciones humanas verdaderas casi ya no existen.

Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo.

Gracias al Zorro, finalmente el Principito entendió que su rosa era realmente única en el mundo, por haberla domesticado.

 -No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:

“Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa”.

El Principito regresa donde el Zorro y éste le regala el secreto que puede considerarse perfectamente la base de la vida. Eso que olvidamos cuando caminamos por la calle sin mirar el cielo, los árboles o los pájaros, eso que olvidamos cuando tenemos prejuicios y no deseamos conocer a la gente simplemente por como se ve, eso que olvidamos cuando no leemos, cuando deseamos no tener amigos, cuando elegimos a una pareja basándose exclusivamente en el físico, cuando creemos que el exterior es importante; ese secreto es justamente el que podría llevarnos a ser felices si lo practicamos.

 Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…

¿Qué más se puede decir de esta obra de arte? seguramente muchísimo más, porque en esta oportunidad sólo hemos revisado algunos de los tantos temas que este libro plantea a través de esas tiernas metáforas infantiles que inundan cada página y de algunas de las canciones que esta brillante obra a inspirado. Sin embargo, antes de despedirme quisiera darles un consejo:  leer este libro en las distintas etapas de su vida: en la niñez, en la adolescencia, en la adultez, en la vejez y se darán cuenta porqué es una obra maestra.

Finalmente los dejaré con el cantante ruso Vitas, quien en 2007 sacó su sencillo titulado The Little Prince, en el que en poco más de seis minutos nos hace un gran resumen de esta magnífica obra de Antoine de Saint-Exupéry.  Mi nombre es Carlos Buchan y esto fue Música Para Leer…por favor nunca dejen de ser niños, nunca dejen de ser principitos.

En mi planeta, que es apenas más grande que yo,
Hay solo tres volcanes, pasto y nada más.
Veo la puesta del sol cuarenta y tres veces al día.
Por favor dibújame un cordero – Sera como un hermano para mí.

Mi planeta ni siquiera tiene sapos
Pero está lleno de semillas de baobabs
Si un baobab crece aquí, moriré de melancolía,
Y mi planeta se haría pedazos por las raíces del baobab

Hay una flor fantásticamente bella en mi planeta
Tiene espinas, pero no son una barrera para la fuerza,
Y mi hermano-cordero la comería, sin entender nada.
Por favor, dibuja un cerco para mi flor.

Soy un pequeño príncipe
Estoy tan solo
En el mar de pasiones,
En el mundo de ansiedad.
Ya he visto muchos planetas,
Pero ninguno de ellos resultó mejor que el mío.

Me canse de mi planeta y decidí volar lejos
Junto a las aves migratorias
Para ver el mundo.
Estaba volando sobre la Tierra, subiendo alto y más alto
Yo les gritaba, pero nadie me escuchó.

El mundo que nos rodea está lleno de florecientes mentiras, vanidades y vicios,
Y todos tienen un tiempo fijado de vida.
Mi preciosa flor resultó ser una ordinaria rosa,
Y las líneas de mis hermosos versos tan solo prosa.

Soy un pequeño príncipe
Estoy tan solo
En el mar de pasiones,
En el mundo de ansiedad.
Ya he visto muchos planetas,
Pero ninguno de ellos resulto mejor que el mío.

Añadir a favoritos el permalink.

Comentarios cerrados